Calculadora · 11

Diseño circadiano

La EDI melanópica que de verdad llega al ojo, calculada desde tu fotometría y comparada con los umbrales del consenso de 2022.

Empieza por la fotometría de tu luminaria

Arrastra el archivo .ies o .ldt. Lo que decide el efecto circadiano es cuánta luz llega al ojo en plano vertical, y eso depende de hacia dónde manda la luz cada equipo. Un cociente de manual no lo puede saber.

El error está en el plano, no en la cifra

Casi todo lo que circula sobre iluminación circadiana se equivoca en el mismo punto, y no es un detalle técnico: es la diferencia entre cumplir y no cumplir. Los lux que conocemos, los de la norma y los del proyecto, se miden en horizontal sobre el plano de trabajo. El umbral circadiano se mide en vertical, a la altura del ojo, mirando al frente. Son dos magnitudes distintas del mismo local y pueden diferir en un factor de tres.

La razón es geométrica y tiene una consecuencia que sorprende: una luminaria colocada exactamente encima de la cabeza aporta cero al plano del ojo. El plano vertical la ve de canto, el coseno de incidencia es cero, y por muy potente que sea no entrega nada en esa dirección. Un plafón lleno de downlights ilumina la mesa de maravilla y la retina apenas. Casi todo lo que le llega al ojo en ese local viene rebotado del plafón, de los muros y del propio papel de la mesa.

De ahí sale la conclusión de proyecto, que va contra el instinto: subir la potencia es la peor de las palancas. Triplicar la instalación para triplicar el estímulo deja un local caro, caluroso e incómodo. Lo que sí funciona es cambiar hacia dónde va la luz. Un equipo con componente indirecta que lave el plafón puede entregar más estímulo con menos vatios, porque esa luz vuelve al ojo desde el frente. Un acabado claro hace lo mismo gratis. Y por encima de todo está la luz natural, que es la única fuente que llega a esas cifras sin discusión, y la razón de que el consenso esté escrito pensando en ventanas.

Por la noche el problema se invierte y la trampa es otra: atenuar baja los lux pero no cambia el espectro. Una fuente fría atenuada al 10 % sigue teniendo el mismo mel-DER, así que hay que bajar muchísimo más para llegar a los 10 lux de EDI que pide la tarde. Ahí es donde el blanco sintonizable y el dim to warm dejan de ser un capricho de catálogo y se vuelven la herramienta que resuelve el problema.

Una última cosa, dicha en serio. Este cálculo orienta decisiones de proyecto y sirve para sustentarlas en una memoria. No es consejo médico: los umbrales son un acuerdo de expertos para adultos sanos, no contemplan trastornos del sueño ni trabajo por turnos, y la investigación sigue moviéndose. Desconfía de cualquiera que te venda una luminaria prometiendo efectos de salud con cifras exactas.

Si quieres ver qué contiene el archivo de tu luminaria antes de esto, está el visor de archivos IES y LDT. Y como subir la componente indirecta suele traer deslumbramiento, conviene revisar el resultado con la calculadora de UGR.

Preguntas frecuentes

¿Por qué mi oficina de 500 lux no cumple el umbral de 250?

Porque son dos planos distintos y casi nunca se dice. Los 500 lux de la norma se miden en horizontal sobre el plano de trabajo; el umbral circadiano de 250 se mide en vertical a la altura del ojo. Con downlights, la vertical suele ser entre un tercio y la mitad de la horizontal, porque una luminaria justo encima de la cabeza aporta exactamente cero al plano del ojo: lo ve de canto. Encima hay que multiplicar por el mel-DER de la fuente, que en un blanco cálido está bastante por debajo de uno. Entre las dos cosas, una oficina impecable de 500 lux puede quedarse en 70 u 80 lux de EDI melanópica.

¿Qué es la EDI melanópica y qué es el mel-DER?

La retina tiene, además de conos y bastones, unas células ganglionares que responden a un espectro propio con su pico cerca de los 490 nm, y de ellas dependen el estado de alerta y el anclaje del ritmo. CIE S 026 pone número a ese estímulo con la EDI melanópica: los lux de luz día D65 que producirían el mismo efecto. El mel-DER es el factor de conversión de cada fuente, y vale exactamente uno para D65 porque es la referencia de la escala. Una fuente cálida queda por debajo y una fría por encima.

¿Por qué no puedo poner la temperatura de color y ya?

Porque el CCT no determina el mel-DER. Dos LED de 3000 K con fósforos distintos pueden dar valores bastante diferentes, y la única forma de saberlo es el espectro. Muchas fichas ya lo declaran, y si no, se calcula con la caja de herramientas de CIE S 026 a partir de la distribución espectral. Preferimos pedirte ese dato antes que inventarte una tabla de kelvin a mel-DER: te daría una cifra con apariencia de exactitud y sin nada detrás.

¿Cómo se llega entonces a los 250 lux de día?

Rara vez subiendo la potencia, porque para triplicar la vertical harías falta triplicar todo, y el resultado sería un local incómodo y caro. Las tres palancas que sí funcionan son otras. La primera es la luz natural: es la única fuente que llega a esas cifras sin discusión, y por eso el consenso está escrito pensando en ventanas. La segunda es cambiar hacia dónde va la luz: componente indirecta que ilumine plafón y muros, porque esa luz vuelve al ojo desde el frente, que es la dirección que cuenta. La tercera es el mel-DER, y ahí es donde el blanco sintonizable deja de ser un lujo.

¿Y por la noche por qué no basta con atenuar?

Porque atenuar baja los lux pero no cambia el espectro. Si la fuente es fría, su mel-DER se mantiene al bajar el nivel, así que hay que atenuar muchísimo más para llegar a los 10 lux de EDI de la tarde. Con una fuente que se vuelve cálida al atenuar, el mismo nivel entrega bastante menos estímulo. Es exactamente el caso de uso del dim to warm y del blanco sintonizable, y esta herramienta te deja poner un mel-DER distinto para la escena de tarde para verlo.

¿Esto es consejo médico?

No, y conviene decirlo claro. Los umbrales vienen de un acuerdo de expertos publicado en PLoS Biology en 2022, están escritos para adultos sanos y no contemplan personas con trastornos del sueño o del ritmo circadiano, trabajo por turnos ni condiciones oculares. Es una herramienta de diseño de iluminación para orientar decisiones de proyecto y sustentarlas en una memoria, no un criterio clínico.

¿Quieres que el proyecto acompañe el día y no lo pelee?

Resolver esto sin llenar el techo de potencia es diseño: dónde va la luz, cómo rebota y qué cambia a qué hora.